¿Cómo ayudo a mi hijo/a a gestionar mejor la frustración y las rabietas?

Educar es, probablemente, una de las tareas más exigentes y nobles que se pueden emprender. Como padres, dedicamos nuestro tiempo a preparar a nuestros hijos para la vida, a enseñarles a responder de una forma no impulsiva a los retos y problemas que a buen seguro se van a encontrar en la vida.

El hábito de la reflexión

Uno de los hábitos más importantes que tenemos que enseñar a nuestros hijos es el hábito de la reflexión, a pensar antes de actuar o decidir. Sin el hábito de la reflexión nuestros hijos estarán a merced del contexto, de aquello que llame su atención, haciendo más difícil que puedan perseverar en una tarea o en la consecución de un objetivo y, por tanto, que puedan obtener buenos resultados educativos, laborales y personales a lo largo de la vida.

Una de las razones por las que educar es una tarea tan exigente es porque los hábitos son contextuales, esto es, una vez consolidado un hábito en casa no tenemos por qué suponer que se va a reproducir también en el parque, en casa de unos amigos o en la escuela. En muchas ocasiones no se produce esa transferencia sin un esfuerzo adicional de instaurar el hábito en el nuevo contexto.

La importancia de la comunicación casa/escuela

Es por ello que, volviendo a la pregunta que da título a este post, para que nuestros hijos gestionen mejor sus emociones y puedan, por tanto, ser menos impulsivos y más reflexivos, es fundamental que existe una intensa comunicación entre la casa y la escuela, porque son los ámbitos de socialización más importantes a edades tempranas. Un trabajo coherente, basado en una buena comunicación, entre padres y profesionales de la educación es la mejor garantía de que ayudamos a nuestros/as niños/as a mejorar en la gestión de sus emociones.

Los beneficios de esa colaboración serán, según la evidencia disponible, muy relevantes, observándose en una reducción de los comportamientos disruptivos, que siempre responden a algo y sin trabajar ese algo no desaparecen solos, y una mejora de la convivencia en casa y el colegio, reduciéndose de forma drástica la probabilidad de que haya casos de acoso escolar.

Gestión eficaz de las emociones en el colegio

Hablemos ahora de qué condiciones ha de cumplir un colegio para trabajar de forma eficaz la gestión de las emociones y, adicionalmente, ayudar a la familia a trabajar en esa misma línea desde casa.

Este trabajo requiere de amplios y sólidos conocimientos sobre los mecanismos de inhibición de impulsos a edades tempranas. Así, por ejemplo, es importante saber que no tiene sentido decir a un niño/a que algo, por ejemplo, quitarle un juguete a otro niño, no se hace, sino que lo realmente eficaz es ayudarle a anticipar las consecuencias de las distintas alternativas que tiene para lograr lo que desea. Trabajando el pensamiento causal y consecuencial ayudamos a los niños a anticipar las consecuencias de las acciones antes de realizarlas. Así, por ejemplo, los niños entienden que respuestas impulsivas como, por ejemplo, empujar o quitar un juguete, no son eficaces porque el otro niño se quejará y los dos se quedarán sin el juguete cuando intervenga un adulto. Por el contrario, respuestas reflexivas como buscar otro juguete y proponer un trueque o pedir que haya turnos en el juego con ese juguete sí que logran el objetivo de disfrutar del juguete.

Trabajar la autorregulación con los niños

Esta estrategia es sumamente eficaz cuando se implementa junto con otras que dan pautas a los niños para resolver conflictos entre ellos, al tiempo que se les educa en el respeto a los demás.

Para poder realizar este trabajo es preciso conocer la obra de, entre otros, Shure, Spivack, Vygotsky, Camp y Bash. Estos autores demostraron que la capacidad para anticipar las consecuencias de nuestros actos y buscar estrategias alternativas para un mismo fin es un predictor fundamental de la habilidad de autorregulación de los niños, y, lo que es más importante, es independiente de la capacidad intelectual del niño, por lo que hay que trabajarlo en todos los niños.

Los maestros y terapeutas que trabajan en American School of Murcia son formados y supervisados por nuestro equipo de investigación y, en concreto, por el profesor Ildefonso Méndez, de la Universidad de Murcia.

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